7.3.16

Sur

Silencio de las horas,
las horas y un mundo enorme pero vacío.
Tu piel promete aroma a almendras
pero hoy no;
estás en mute,
tu aliento extinto como el sol,
la cortina entreabierta,
el olor a galletitas quemadas:
hay incertidumbre.
No es el poema sino vos
el que se desliza por la hoja,
por mi pecho y sale
en forma de angustia fría; abstracta,
como un pájaro en su primer vuelo.
La distancia entre vos y yo es mínima,
peligrosa;
avanzarás hacia mí por entre las sábanas
por entre cavidades sentimentales
de alto voltaje.
Sólo es cuestión de minutos para que
las margaritas se marchiten,
para que las cortinas sean humo y
devengamos sur,
recuperemos el baile,
el anhelo de la mordida.
Pronto el paraíso oscuro
amargo como tu piel,
las omisiones agrias
serán todo polvo;
y en ese instante
mínimo, minúsculo, imperceptible,
seremos poesía.