10.8.16

Pólvora


Poema seleccionado en el XXXIV Certamen Internacional de Poesía y Narrativa Breve
Publicado por De Los Cuatro Vientos en Poetas y Narradores Contemporáneos 2016 


Pega fuerte el sol en el asfalto
pero no más fuerte que vos.
Todo me hace acordar a vos:
el helado de limón, el verano, el pasto caliente.
Te veo en el parque con tus piernas escuálidas, tu short celeste
y un Marlboro en la boca.
Te veo en mi balcón tomando cerveza
mientras los Beatles cantan Hey Jude.
Te veo en la plaza dando vueltas de tanta sustancia.
Te veo hasta en la leche cortada en la heladera.
Perdón por verte en todos lados;
no es mi culpa que el colectivo pase por la puerta de tu casa
y tengas la persiana de tu cuarto media baja
como cuando la bajabas
para desnudarme, para que no nos vean
mientras me besabas el cuello y me tocabas.
Encontré un buzo tuyo que me regalaste
una noche que tenía frío,
la noche que nos besamos por primera vez en la puerta de un bar.
Un pedacito de cada parte de vos está en todos lados.
¿Por qué seguís calentando el asfalto
y no dejás que se enfríe cuando cae el sol?
Igual no te extraño.
Mentira, sí:
tu olor tu mordida; lo demás no.
¿Cómo voy a extrañarte si te tengo en todas partes?
Si te veo en el balcón, en la plaza, en cada vaso de vodka,
en mi cama, en mi cuerpo, en mi piel.
Tomá los puchos, tu buzo, tus besos,
bajá la persiana y andá a dormir.

9.8.16

Desvelo (2013)


Poema seleccionado en el XXXIV Certamen Internacional de Poesía y Narrativa Breve
Publicado por De Los Cuatro Vientos en Poetas y Narradores Contemporáneos 2016


a Didi, que anda por ahí


La angustia fría me abraza
mientras la tormenta se roba la noche, la asalta
y las sábanas pálidas me sufren mientras
la naturaleza llora conmigo.
Las sombras que vagan burlándose de mí,
que yazco sobre telas frías como la oscuridad,
como mi piel que tirita, acordándose de la lluvia
que nos ataba algún ayer.
Un ayer, donde
nuestras piernas como ramas eternas se desgarraban
mientras el terciopelo nos quemaba la piel en cada roce,
las cenizas se consumían,
nosotros nos consumíamos en uno y yo
te sostenía en vano
porque la noche te robaba de mí
y los árboles se reían,
las sombras bailaban
y las sábanas tristes,
la nada, el frío, el gris.

Entonces la noche de hoy:
la angustia fría me abraza
mientras la tormenta se roba la noche, la asalta,
me asalta.
Y yo me desvanezco
en la oscuridad;
entre las sábanas vacías,
más frías que cualquier ayer
más frías que mi piel
más frías que el silencio.